DESPLEGABLES

.Fotografías

30/9/16

VII KDD Ducati... valor solidario...



Lo que iba a ser una noche de desconexión de tanto trabajo en compañía de amigos, a los que no veía desde hacía mucho tiempo, termino siendo un fin de semana peculiar, distinto y gratamente novedoso dentro de mi mundo motero.

Salí de trabajar a las 8 de la mañana y me puse dirección a Ávila. Tras una parada en Palencia llegué justo a tiempo para comer.

Lo habitual hasta este momento era encontrarme con un montón de motos trail equipadas con enormes maletas y repletas de pegatinas al estilo de Walkiria. Sin embargo, en esta ocasión, descubriría el rojo de las motos, de la pasión, la velocidad y las sensaciones más fuertes. Monocromía solo rota por alguna Diavel o Monster tan negras como el azabache.




Me sorprendió gratamente que no se tratase solamente de pilotos enzarzados en polémicas rutas o lejanos viajes… me encontré con familias, si, familias completas, niños en sus sillas y abuelos con sus nietos; todos compartiendo su admiración y pasión por las dos ruedas de una marca italiana, #Ducati, que tiene a sus espaldas mucha historia y muy interesante.

En ese momento me vino a la cabeza la imagen de la pelerinage de Porcaró Madone des Motards, en Francia, donde montones de familias de hasta 4 generaciones se reúnen cada 15 de agosto para bendecir sus motocicletas ante la Virgen Motera.
Una primera toma de contacto más que agradable. Y que me hizo sentir ya como de la familia. De la familia DOC DCE.


Todo preparado para la charla.  

El tiempo se pasa volando cuando te sientes a gusto.

Emocionada, voy recordando cada detalle de mis viajes. Podría hablar horas y horas de divertidas anécdotas y curiosos avatares sucedidos a a lo largo de tantos km que van marcando mi vida, de añoranza por volver, y de ganas por continuar haciendo lo que hago.



Llegó el momento en que debería de intervenir Juan Carlos Toribio, presidente de #IMU, Organización Internacional para la Defensa de los Motociclistas, pero por circunstancias familiares de fuerza mayor no pudo asistir.

Echamos de menos su carisma, informando de la labor de IMU duramente este último año, la necesidad de concienciar a todos los moteros sobre nuestros derechos y necesidades en materia de seguridad, y también de la necesidad de unión y colaboración para obtener mejores resultados.


David, delegado IMU de Extremadura, y yo, lo intentamos breve mente con ejemplos tan claros como… -tenemos móviles de 900 €, pero racaneamos a la hora de comprar un buen casco o unas buenas protecciones-. -No colaboramos con la Organización por nuestra propia seguridad, cuando ésto sólo supone algo más de dos cafés al mes-. -Nos preocupamos mucho más de los extras, en muchas ocasiones baratijas, que le colocamos a la moto, pero no reclamamos el buen estado de las carreteras, la correcta señalización o el cumplimiento de la normativa de calidad de nuestros propios equipos...-


Mucho tiene que ver ésto con el objetivo de esta VII KDD, la recaudación de fondos para #Aspaym, Asociación Nacional deLesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos. Como moteros, no debemos olvidar que a nosotros también nos puede suceder, no debemos pensar que somos inmunes.
Fue, y habrá mas, un momento en el que se pudo demostrar la solidaridad motera de la que tanto alardeamos. Pero esta solidaridad debe ser constante, continua y aliada con quienes ofrecen su tiempo, medios y esfuerzo en beneficio de todos, como hacen Aspaym e IMU.
Las prisas en el comedor para la cena precipitaron el final del coloquio, que estoy segura de que a muchos nos habría gustado continuar. Quedaba mucho finde aún por delante.  
A pesar del buen ambiente que se respiraba en el grupo, y recién llegados los más rezagados, todos se retiraron no demasiado tarde con la intención de estar frescos para la ruta del sábado.


Avila amaneció con un sol radiante, y más de 150 motos serpenteaban el Herradón, el Barraco, Navaluenga y Navalmoral de la Sierra antes de llegar hasta la amurallada Ávila.



El paso por el pantano de Burguillos me recordó que aquella carretera no era desconocida para mi.



Calles adoquinadas para cruzar, como antaño hicieron los caballeros, el arco de la puerta frente al Ayuntamiento. La llegada a la Plaza del Mercado Chico fue espectacular. Entre las miradas curiosas de abulenses y turistas, la plaza se cubrió de un rojo tan fuerte como le fondo del escudo le la ciudad sobre el que resalta la torre del castillo del Rey de los Leales y los Caballeros.


Retumbó en la plaza el peculiar sonido de ‘las panderetas’ como apodé, de forma cariñosa, a los embragues en seco que hasta este encuentro nunca había visto. Me sorprendió su funcionamiento y me resultó singular el distintivo sonido que emiten.


Despliegue de banderas y cascos para una foto más; y momento para refugiarse del calor, que a esa hora ya atizaba con fuerza, a la sombre alguna de las terrazas de la plaza.

Platos típicos, como las patatas revolconas y el chuletón, para la comida en el Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte.



Acudieron a la comida moteros de corazón, de los que permanentemente van sobre dos ruedas y que abren gas con la fuerza de sus brazos. Solo el hecho de su presencia allí deja claro su valor y su ausencia de rencor, hacia la que posiblemente les dio muchos buenos momentos y uno solo fatídico que les postró, para el resto de su vida, a una silla. Añoran salir a rodar, y su sonrisa, mientras nos cuentan sobre modificaciones a ciertas motocicletas para poder subirse, despierta en nosotros gran admiración.
 Y vuelvo a recordar todo lo que IMU está haciendo para evitar estos accidentes, y por ayudar a los que desgraciadamente ya han pasado por algún trace, y me siento orgullosa de formar parte de ella.
A media tarde llegó el momento más esperado de la KDD, EmilioZamora ya estaba preparado para dejarnos, una vez mas, con la boca abierta. En esta ocasión, con más ilusión si cabe por tratarse de recaudar fondos para Aspaym.
Disfrutamos como niños, y los niños como mayores; giros, invertidos, saltos… por una buena causa.





En cada lugar, en cada momento siempre hay imágenes que me quedan grabadas para el recuerdo, y que siempre me dibujarán una sonrisa… Emilio en su moto y David, de Vallecas, en su silla de ruedas en el centro de la pista… Esas imágenes son las que me remueven por dentro, me hacen replantear muchas cosas en la vida y hasta me hacen llorar de envidia porque yo no se si tengo el mismo coraje; y me gustaría tenerlo.



Más tranquila el alma, nos reunimos para cenar mientras hacíamos balance de una VII KDD que destaca por su valor solidario, por su perfecta organización y por un ¡¡¡buen rollo que flipas!!!.

Gracias a DOC DCE por esta oportunidad y gracias a los pilotos y familias de monturas rosso por su acogida.