DESPLEGABLES

.Fotografías

22/5/15

Érase una vez... un asiento LoloPámanes

Mira que he hecho kilómetros pensando que no era cosa del asiento...


Ese dolor en la espalda; las rojeces en el coxis convertidas, a veces, en pequeñas llagas; hormigueo en las piernas.

Tengo la mala costumbre de rodar muchos kilómetros seguidos, siempre por pura necesidad, porque, lo que me gusta, es ir poco  poco y disfrutar de cada detalle.

Barcelona, Teruel... son lugares que frecuento y hasta donde voy de un tirón parando únicamente para repostar y un café rápido.

Claro que me canso, como todo el mundo, y a veces, se me hace eterno; más que nada por no poder perder todo el tiempo que me gustaría en las carreteras secundarias, que hay muchas que llevan al mismo destino; los pueblos, cambiantes en cada comunidad; y la gente que me cruzo, que seguro que tienen ganas de contarme alguna anécdota.

En su día mandé rebajar el asiento de Walkiria para llegar mejor al suelo. Aún no conocía a Lolo y sus artes del tapizado. Fue cuando iba a ir a Marruecos. Como siempre digo, en carretera te las arreglas para apoyar el pie sin mayor dificultad, pero cuando te metes en lo marrón es diferente.
El caso es que más bajo si era, pero más cómodo no, aún habiendo puesto un pequeño parche de gel.

Conocí a LoloPámanes y mi vida cambió... (risas)


No sé cuantas cosas se pueden decir de un asiento. No de un asiento cualquiera, de un asiento de moto. Y cuantas se pueden decir malas o cuantas buenas. Pero si sé que el asiento que Lolo hizo para Walkiria ha cambiado mis viajes en moto, incluso las más pequeñas rutas.

-Llego mejor al suelo. La diferencia esta en que no solo hay que rebajar el alto, también el ancho.


-Tengo un apoyo a la altura de los lumbares, imprescindible para apoyarme y descansar la espalda. Los kilómetros harán que la espalda me moleste, pero cuando ya lleve más de 500/600 y con menos intensidad


-El gel en todo el asiento y la calidad del mismo es tan espectacular que me gustaría ponerlo en el sofá de mi casa para ver la Tv. Es una sensación de confort única. Solo al tacto ya se aprecia.


-El calefactado... que os voy a contar a los que, como yo, rodamos en invierno igual que en verano.

Jajaja... recuerdo que cuando Lolo me preguntó si le ponía calefactor, le dije, -yo por el trasero no siento frío- (risas)  Lolo me explicó que tener dos puntos de calor hacen que el cuerpo no se destemple con tanta facilidad. Y es totalmente cierto, comprobado. Se agradece un montón.


-Y algo que, aunque no es imprescindible para el cuerpo, sienta muy bien al alma... el asiento personalizado.

Tanto si sois de pequeñas rutas, como de largos recorridos. Tanto si llevais una scootter como una r o una custon... no dudeis en darle un capricho al cuerpo!!! merece la pena, muy mucho.

Gracias Lolo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!