DESPLEGABLES

.Fotografías

11/9/13

Holanda y holandeses inolvidables...Mar de Frisia.



Había intercambiado mails con Tom. No sabía quién era, solo que era compañero.

Quedamos en que un amigo rider me esperaría en la frontera de Alemania con Holanda. En Joure.






Me levanté temprano y me fui a hacer unas fotos con Walkiria en el centro de Bremen.


A las 11:30 crucé la frontera y me desvié como habíamos quedado hacia la primera estación de servicio.


Había un grupo grande de moteros con chalecos naranja fosforescente.

Solo tuve que acercarme y decir IPA…..una sonrisa al unísono y comienza la fiesta.



Esperamos por el hombre grande de mostacho blanco que Tom me dijo que me guiaría hasta donde él estaba. (risas).


La serpiente naranja se deslizó por la autopista hasta Joure. Nos encontramos con el que sería mi anfitrión durante el fin de semana.


Un fin de semana inolvidable.


Visita a la comisaría. Para quitarse la gorra compis ! La sala donde se pasa servicio ya quita el hipo.


Ruta por toda la zona en dirección al mar de Frisia y parada para comer.




Cruzamos una docena de poblaciones. Todas ellas con aspecto encantador.

Las pequeñas ciudades se alargan porque no hay edificios altos, todas las casas son unifamiliares y de dos plantas, un jardín delante de la casa y otro por la parte trasera. las calles estrechas, no hace falta mucho espacio, la circulación siempre es lenta. El carril bici en paralelo es el mas solicitado.

Los canales mas grandes tienen puentes levadizos que dejan paso cada cierto tiempo a pequeños veleros y embarcaciones...parece de cuento.

Después de comer fuimos despidiendo a los compañeros y Tom me acompañó a lo largo de la carretera que une la región de Frisia a Holanda del Norte hasta llegar al mirador para ver el mar de Frisia.





Tom se desvivió por mostrarme desde la moto toda la zona.




Cuando llegamos a su casa Netti nos esperaba con la cena. Me pareció estar en casa. Cuanto cariño y confianza.

Walkiria tenía un sitio reservado en el jardín trasero, entre flores y comederos para pájaros.


Cenamos en familia, como lo hago en casa. Una mezcla de francés e ingles hizo posible ponernos al día de la situación de los respectivos países, del trabajo, de 20Mares...

Hasta que caí rendida.

Por la mañana fuimos a buscar a Christine y Justin. Hija y nieto de Tom y Netti.



Una familia más unida aún por una causa muy especial, por una persona muy especial, Justin.



Observar esas atenciones, ese cariño incondicional sin esperar otra cosa que una sonrisa o un roce en la mejilla revolvió en mi interior tal marea de sentimientos, emociones y respeto... que ni el mar del norte, presente en ese momento,  me habría despertado del sueño holandés de 20Mares.



A las 15:00 salí de aquella casa, sin ver tan siquiera la carretera. Una lágrima contenida hasta ese momento impedía que viese con claridad hacia donde tenía que dirigirme. Bélgica.

Se hizo de noche esperando la cola del ferri hacia Dover.