DESPLEGABLES

.Fotografías

25/9/13

Hacia las Highlands...


Sabía que me esperaban mas de 900 km

Si el tráfico era como el día anterior no llegaría a las tierras del norte.

Cuando me marchaba del hotel de carretera que había encontrado con tanta dificultad, le pedí al recepcionista que me buscase una habitación para esa noche en las hitlands.

El chico se me quedó mirando asombrado y me dijo que no sería posible llegar al norte en un día.

Yo le dije, señalando a Walkiria: -con Walkiria todo es posible, busca ese hotel.

Termine de colocar mi equipaje sobre la moto y el chico me llamo para informarme de que solo había encontrado una habitación económica en Fort Willian. Insiste: -not be reached. Heavy traffic and many miles ( no es posible llegar, mucho tráfico y muchos km)
-Make a reservation. Notifies that be late (Haz la reserva y avisa de que llegare tarde)

Con la seguridad de tener una habitación cuando llegase a las highlands me agarre a Walkiria y empezamos a devorar kilómetros.

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El chico tenía razón, la autovía era lo más aburrido de todo el viaje, la vegetación alta en las orillas impedía ver el paisaje. El tráfico era tan denso que la circulación discurría en paralelo.

Repostar, café para espabilarse, y más kilómetros.

Adentrarse en la vía de circunvalación de Glasgow y no perderse fue toda una proeza de la que me sentí orgullosa. Aquella era la peor ronda de circunvalación con diferencia.

                                   

                                   

                                   

Pronto pasamos el cartel que señala la entrada en Escocia. La tarde ya caía, no nos importó

Salir de la aburrida autovía despertó nuevamente mis sentidos y seguimos sinuosa mente la carretera que conduce a las tierras altas.

                                   

                                   

                                   

Aparecieron los primeros lagos. Montañas rasgadas por cascadas. Parecía Noruega.

                                   

                                   

                                   

Llegamos a Fort Willian cerca de las 11, lo habíamos conseguido!


                                    

                                    

El hotelito estaba en el mismo centro de la pequeña y bonita ciudad, a la orilla del lago Linnhe.

Al lado del hotel estaba la Comisaría de Policía. Pedí permiso para estacionar la moto en su parking y no pusieron ningún problema.

La mañana siguiente sería distinta, especial, el mar de Irlanda sería el último.

20Mares estaba en su recta final.

Me sentí nerviosa y aturdida. Durante todo el viaje hubo momentos en los que pensé en el final y en lo que iba a sentir, no deseaba tener esa sensación de apagar y cerrar la puerta, pero no podía impedirlo y un nudo se colocó en mi estómago.

A partir de ese instante los sentimientos eran otros. Sin querer hacía continuo balance de todos los días vividos en la carretera. Intentaba decirme a mi misma cuales habían sido los mejores o peores kilómetros.

Todos habían sido maravillosos.

Segundos de satisfacción para volver a notar ese nudo.