DESPLEGABLES

.Fotografías

10/8/13

Mi familia musulmana




Llore como una niña cuando me descalce para entrar en aquella casa.

El encargado de la recepción del hotel me explicó que hoy es festivo y todos los restaurantes están cerrados, que llamará a su mujer y  me invita a cenar a su casa.

Le dije que no quería molestar. No me entendía así que me pidió que lo escribiese en un papel. Lo copió y lo tradujo en el ordenador.

Me miró y me dijo -por favor, es Ramadán.

Le oí mantener una conversación en turco, podía ser cualquier persona, pero confié y le dije que sí.

Luego supe que la conversación era con su mujer, le informaba de un nuevo comensal.

Le acompañe calle arriba, de noche. Me iba explicando en su escueto ingles, para mis escuetos oídos ingleses lo que íbamos viendo. El polideportivo, campo de fútbol, barbería, la casa de sus padres…

Y por fin,  un muro encalado con una puerta de hierro que daba paso a un patio. En la puerta de la casa varios pares de zapatos. Abre la puerta una mujer estupenda que me abraza y me besa como si nos conociésemos de muchos años. Con el mismo cariño.

Dejo mis chanclas a la puerta a pesar de decirme que no es necesario.

Una casa pequeñita, reluciente, acogedora. Un niño de 10 años viene a darme un abrazo. Y comienzo a llorar como una niña.

En el pequeño salón solo hay dos sofás, un televisor y un escritorio con su ordenador.

Yo me siento en un lado y ellos en el otro. Hablo poco inglés, pero entre todos nos entendimos perfectamente y nos contamos nuestras pequeñas cosas. ….Trabaja todos los días del año desde las 8 de la mañana a las 8 de la tarde. Los niños comienzan al colegio en septiembre. Su hermana trabaja en Barcelona…

                                       

                                       

Pronto nos vamos a la cocina para cenar. La mesa está llena.En un plato unos rollitos de lo que parecen hojas de parra que envuelven arroz con carne; cuencos con cerezas en almíbar; que se van tomando para acompañar los platos principales.

De primero sopa, con unas bolitas de carne, como albóndigas diminutas. Pollo guisado a su manera con arroz basmati de segundo y de postre….arroz con leche (risas).

                                      

                                     

Todo estaba buenísimo.

Volvemos al salón para tomar el té y los dulces propios de estas fiestas. El Imam comienza la oración. Se escucha en toda la ciudad.

Estos momentos hacen grande cualquier viaje. Sentir el cariño cuando estas tan lejos de casa, de los tuyos,  es algo que hay que vivir, no es posible explicarlo.

Comienza a llegar más familia, todos están contentos de verme allí. Creo que es el momento de volver al hotel. Y me acompañan hasta la misma puerta.

Quien me iba a decir que la noche iba a ser tan especial después de un duro día de calor para llegar a Capadocia....




Y muchos mas kilómetros para llegar a Sivas...




Con multa de radar incluida... después de denunciarme me invitaron a bombones (risas), todo hay que decirlo (mas risas).


Agradezco a los compañeros de Sivas que me guiaron hasta la casa de los policías para alojarme allí. No había habitación libre y posteriormente me llevaron a este hotel de confianza. 


Si no hubiera sido así no habría conocido a mi familia musulmana.