DESPLEGABLES

.Fotografías

8/8/13

Katerini - Turquía, mar Egeo






6 de Agosto de 2013. Hoy toca vuelta atrás. 

Hace dos días buscando Meteora terminé en la montaña de los Olivos tomando un café griego en el bar de Ana, os acordáis?

                                   

Pues hoy toca volver hacia atrás para encontrar Meteora, Kalambaka, como la llaman aquí. Así se llama la población que hay abajo, en la falda de las montañas elevadas a las nubes que albergan monasterios en su cumbre.

                                   

                                   

Esta vez no me pierdo. Paso por el bar de Ana, pero me dicen que vendrá en una hora. No puedo esperar.

Me marcho con el pesar de no haberme hecho ni una sola foto con ella. Tal vez distraída por lo bien que nos lo pasamos juntas o por la decepción e que sentía al no haber encontrado el lugar que buscaba en aquel momento.

Monasterios en las nubes es la mejor descripción. 



La carretera hasta KalambaKa es de las que nos gustan a los riders, curvas y más curvas. No muy ancha pero poco transitada hasta llegar cerca de los monasterios. 

Por el camino algunos rebaños. Los perros que corren tras Walkiria sin poder alcanzarnos.

Te das cuenta de que estas cerca porque el tráfico aumenta, autobuses de uno y otro lado que van de montaña a montaña ofreciendo a los turistas las vistas desde diferente perspectiva.



Son montañas cilíndricas que se unen a la principal por estrechos senderos, todo ello a una altura aproximada de 600 metros.

Al fin he encontrado ese sitio en Grecia. Un sitio que me hace sentir bien y estar orgullosa del esfuerzo de haber llegado hasta allí.

Me senté en una de las rocas grandes que hay entre dos de los monasterios. Me quedé mirando a Walkiria, parada allí cerca, en la carretera…me habría gustado traerla aquí conmigo, encima de la gran piedra y abrazarla fuertemente para darle las gracias por su fuerza que hace que las dos estemos allí.

Llega el momento de despedirse de Grecia. Me voy con la satisfacción de haber encontrado algo más que el Egeo. Nos ponemos rumbo a Turquía.

Parada en una gasolinera para repostar y poder ir al WC. Cuando le pregunto a la señora mayor que está al tanto de la tienda de la estación de servicio, esta se afana por hacerme entender que aquel servicio es malo para mi -bad for you, bad for you!!. -No importa,  le digo. Desolada abre la puerta de un cuartucho con una letrina. 


Con una sonrisa le explico que no tiene importancia. 

Tesalónica queda de paso. 

Una parada muy breve que me deja con buen sabor de boca. La ciudad es mucho más bonita que Atenas, 


Me encuentro con un grupo de compañeros y aprovecho para comer uno de esos bocadillos con sabor a nada que venden en los lugares de paso.

20Mares es noticia una vez más. Pegatinas e intercambio de correos electrónicos. Fotos y risas para luego continuar viaje.


Está cayendo el sol cuando llegamos a la frontera. Primero la de Grecia que simplemente comprueba el pasaporte.

                                 
Después comienza una letanía de ventanillas. Aquí la documentación de la moto. En esta el pasaporte. Ve a la otra a por el visado (15 €). Vuelve a la ventanilla anterior. Avanza 50 metros y sello en la ventanilla número dos.

                                  

Cuando creo que todo está hecho, cruzo el puente. Guardias a ambos lados muy simpáticos que me permiten parar en el medio para fotografiar las banderas. Mas ventanillas, otra vez la documentación de la moto y el pasaporte. Le dan mucha importancia al seguro, la carta verde.

Por fin en Turquía y ya es de noche, hay que buscar un sitio donde dormir.

Primera gasolinera. Es un puesto grande con restaurante y hotel. Pregunto por el precio de la habitación para una noche. Parece que esperan mientras observan a Walkiria. Ya me había pasado más veces, al final, entre turco-ingles-francés, consigo explicarles que mi marido no va a aparecer, que viajo sola (risas).

Son chicos jóvenes, aún así, les cuesta entender que una mujer se presente a la puerta de su hotel de carretera, conduciendo una moto y sola.


La habitación 20 y la cena 5 €. A la puerta, que está abierta cuando me acompañan hasta ella, hay unas chanclas de caballero. Creo que no son mi número (risas). 

Las aparto. Cierro la puerta. Y con la convicción de que todo el que pase se quedará observando a Walkiria, pero que nadie le causará daño alguno, me duermo sin más.