DESPLEGABLES

.Fotografías

10/8/13

Hacia Pamukkale



Madrugue para ir a Pamukkale.

Al principio sentí el frío de la mañana, pero pronto tuve que volver a quitar la chaqueta y rodar sin las protecciones. El calor es infernal.

La nacional es muy ancha y rápida pero hay que tener mucho cuidado con los animales sueltos. Se ven muchos perros y gatos atropellados.

El firme no es muy bueno,  para Walkiria todo esta bien. A veces, cuando apoyas los pies en el suelo, las botas se pegan al alquitrán.

Es una región donde se ubican muchas empresas de cerámicas. Y sorprendente mente, y digo eso. porque no hay ciudades importantes cerca, centros de ocio, con sus cines, Mcdonals y demás.

También me encontré con unas de las salinas mas grandes de Asia.


Castillo de Algodón, así llaman a Pamukkale. Montaña de caliza que forma bañeras de agua salada que hacen la delicia de los visitantes. 



No sé qué decir, me pasó lo mismo que cuando fui a Jordania y vi la fachada, la que sale en las películas de Indiana Jones. Esperaba más.

Una foto y dirección Capadocia.

Unos cuantos kilómetros. Lagos y campos de trigo con la puesta de sol. Hay que buscar alojamiento. 




No recuerdo el nombre, pero seguro que es difícil de escribir y más difícil de pronunciar.

Justo encima de la gasolinera hay un pequeño hotel. No está mal y solo 20 € con desayuno. No es mal precio, pero echo de menos el camping. En toda Turquía solo vi uno y estaba cerrado por una cinta de plástico que acotaba el espacio para acampados de los que iban por libre (risas). Baños?, de eso no había (más risas).
                                 

Mi intención era celebrar la fiesta del Ramadán con todo el pueblo, pero la celebración ya había finalizado. No fue difícil localizar el chiringuito del pueblo donde acuden todos los jóvenes a tomarse lo que aparentemente es un bocadillo. Pero un bocata especial, con su carne, tomate y cebolla turca; y por supuesto, mucho picante, como a mí me gusta.

                                  

Después de la cena es buena costumbre tomar un postre y que mejor ocasión para probar los dulces del país, que estas fechas. En el obrador de la plaza los venden, y además, cremoso helado de leche. Lo del helado me conformé con mirarlo, no soporto la leche (risas).

                                  

                                  

Retirada al hotel y un poquito de trabajo en compañía de un turco enorme que no dejaba de mirarme con cara de impaciencia por apagar las luces e irse a dormir.

Consiguió ponerme nerviosa, me fui rapidito a la cama (risas)