DESPLEGABLES

.Fotografías

11/8/13

Desde Sivas a Savsat...




Por dónde empezar….

Estoy sentada en el restaurante de un hotel, en lo que parece el paraíso turco.

El lugar se llama Laset, cerca de Savsat. De cómo llegué aquí …ahora os cuento.

Salí de Sivas temprano. Mi única meta para el día de hoy era acercarme a la frontera con Georgia.

De Sivas a Erzincan, Erzurum y a Kars. Un par de puertos espectaculares, uno de ellos casi 3000 metros. Desierto de montañas sin vegetación que invitan a pararse. Ni un campo de cultivo, sin árboles, tal vez, allá perdido, se aprecia un arbusto solitario.

                                     

Hace frio, cambio los guantes de verano por unos más gruesos y cierro todas las ventilaciones de la cordura. Me pongo un pañuelo al cuello y sigo.

Vuelven a aparecer los campos dorados. El trigo ya fue cortado y reposa empacado esperando a ser guardado para el invierno. Montones de grano al lado de las casas.

En la ladera del río pastan rebaños de vacas y alguna que otra cabra.


Erzincam y Urzurum son ciudades bulliciosas. Edificios altos como en cualquier otra ciudad. Avenidas urbanizadas a su alrededor que terminan en campos yermos de no se sabe quien. 



La diferencia está siempre en la periferia. Ese contraste de lo moderno con la humildad de los que habitan en las pequeñas casitas de las afueras. 
Algunas poblaciones tienen a las afueras áreas recreativas con pequeñas cabañas de madera para organizar los picnis familiares.


Otro puerto más en las inmediaciones de Sarikamis y llego a Kars. 


Paro a repostar con la intención de informarme de un sitio para dormir. 

El encargado me invita a un té y me dice que la mejor ruta hacia la frontera es por Ardahan. La zona de Savsat es un punto turístico importante y hay un hotel económico -Laset- muy conocido.

No lo pienso y salgo en dirección a Savsat. Son las 17:15 y aún quedan 130 kilómetros.



Las cosas van cambiando con los kilómetros. Ya no hay ciudades. Pequeñas aldeas a las orillas de la carretera. Techos de láminas de hierro. Muretes de piedra, ocas que van y vienen a su gusto y que obligan a parar cuando cruzan la carretera.



Montones de estiércol que en forma de ladrillo apilan para secar y usar de combustible en invierno.

Ahora llanuras desérticas que parecen tundra.

Y vuelta a las casitas perdidas que, en ocasiones, tienen cerca una urbanización de casetas. Posiblemente el estado las facilite para que se sientan más cómodos. No se...

Se ven niños trabajando el estiércol mientras los mayores recogen la paja de los campos cercanos. Aquí se ve cortar el trigo a mano. Tener un tractor es un lujo que muchos no pueden permitirse.

Muchos tramos de carretera están en obra y parecen pistas. Los coches de la zona, Sinca 1200 y Renaul-7 parecen no tener dificultad y adelantan rápidamente. 


Cuando subo una parte del puerto…… siento más frío aún. Se ve el valle dorado. No se lo que encontraré al otro lado.



Cuando comienzo a bajar parece otro mundo. Todo verde. Pinos por todas partes.

Un poblado llama mi atención y las vacas que cruzan la carretera me obligan a parar. 




Las casas están apiñadas en un lado de la montaña muy empinado. Son completamente de madera. Siguen las pilas de estiércol, los inviernos deben de ser muy duros en esta zona.

Sigo bajando. Curvas muy cerradas y mucha pendiente. Muchos coches están parados en las orillas de la carretera. Observo y veo que lo que recogen son arándanos. Los hay por doquier.
  



En el hotel no hay habitaciones libres. En las cercanías no hay nada disponible, han sido tres días festivos y es un lugar muy concurrido. Me dejan montar la tienda al lado del hotel y utilizar la wifi en la terraza del restaurante. No tengo que pagar nada, sólo cenar en el restaurante.


Creo todas las ganas de conocer y compartir se me notan en la cara. Tiene que ser eso. No creo en la suerte. 

Son las 2 de la noche y  aún estoy escribiendo. Dormiré en la terraza en el saco. 

Mañana un nuevo país.