DESPLEGABLES

.Fotografías

29/8/13

Casitas escandinavas y la Hedall...adiós Noruega.

A ver...por donde lo dejamos?

Trollstigen?

Si hasta Geiranger había navegado mas que rodado, hasta Stavanger... no recuerdo cuantos cogí, ni cuantos túneles pasé, pero fueron muchos.

 Muchos los fiordos que crucé y que me despertaron la vena romántica y sensiblona.



Son hermosos de verdad.



Los túneles son como los puentes, curvados. Tienen una pendiente exagerada para sumergirse por debajo de las aguas y suben haciendo curvas.

 Aquí no hay radares y los noruegos, y no tan noruegos, aprovechan para sacar la carbonilla a los escapes. Pero cuidado!, a la salida del túnel puede haber una patrulla (risas)

Una puesta de sol fue mi despedida de los fiordos. Bonito recuerdo.


Stavanger es muy coqueta. Los edificios modernos tienen una estructura muy acorde con los de madera tradicionales y no desentonan.




A la orilla del puerto se conservan los edificios mas antiguos, bien pintados y arreglados y que hoy son bares y restaurantes, con sus terrazas adornadas por los colores de las petunias que cuelgan de las jardineras.

Unas fotos, mas preguntas sobre Walkiria y continuamos ruta.

Esa noche había lluvia de estrellas, pero el cielo estaba cubierto y no  puede verlas. Lástima.

Podría haber continuado ruta hacia Oslo por el interior, pero había llegado hasta allí por la costa y preferí seguir hasta Kristiansand para luego coger la 41, una carretera marcada de interés turístico y repleta de las ansiadas curvas.


Deduje que el interés que podía despertar la 41 serían las curvas,  lagos y bosques de abetos.


La carretera estaba salpicada de pueblos pequeños que bien arreglados conservaban la cultura de la zona.




Poco antes de llegar a la nacional que continua hacia Oslo la carretera comenzó a descender en un pronunciado zig zag, al final el Museo de la Cultura Escandinava.

Casas y graneros  de madera que se rehabilitaron para abrir el museo hacia el 1800. También se conserva una iglesia.



Continuo con la satisfacción de que la aventura de seguir la intuición y los consejos de las personas que te vas encontrando por el camino tiene su recompensa.

No podía quitarme de la cabeza que, desde hace dos años mas o menos que había pensado subir a Nordkkap, mis objetivos siempre habían sido ver la bola, un fiordo y la iglesia de Hedall. Y me iría de Noruega sin ver la iglesia.




Nuevamente la aventura puso en mi camino una de esas piedras agradables que gustosamente pisamos. Al llegar a Borgund me encontré cara a cara con la Hedall.

Al atardecer el cielo, por el este se puso rojo, y si mirabas al oeste estaba totalmente amarillo. Parecía que nos estaban abriendo el camino a Walkiria y a mi, la bandera española. Duró muy poco tiempo, pero fue espectacular.


Lástima no haber tenido una buena cámara...

Se me hizo de noche en la carretera, pero había sido una tarde llena de gratas sorpresas y Oslo no creo que sea una ciudad complicada para encontrar un rincón donde apoyar la cabeza para descansar.

Pero si es un poco complicada para circular, las vías mas importantes se encuentran soterradas, alguna 45 metros por debajo del nivel; hay cruces y rotondas en el subsuelo. Son unos artistas!! (risas)