DESPLEGABLES

.Fotografías

29/7/13

Mar de Alborán y mar Menor, pensando....

Qué digo yo… por qué  cuando me siento a escribir… no me salen las cosas tan bonitas que pienso cuando voy en moto? Será… ahora me doy cuenta, que la moto es lo que me inspira, me da la fuerza, las ganas.

Cuando estoy sobre ella todo en mi vida gira de forma muy distinta.

Tanta es la diferencia, que he tomado la decisión de parar y grabar mis pensamientos, que sean mejores o peores, son los que inundan mi cabeza cuando comparto con Walkiria paisajes y personajes.



Ayer fue un día largo, Walkiria,  mi #BMW 800 GS Adventure,  y yo madrugamos para ir a Cabo de Gata, que la tarde anterior no nos habría dado tiempo de disfrutar.


A las 9.00 h. estábamos rodando, después de haber pasado la noche en el camping que hay en la Reserva Natural. Dormí en mi saco, mirando las estrellas. Había luna llena, y con el agua de la piscina susurrando tan cerca no me costó coger el sueño.




Del verde total del Cantábrico a las tierras de origen volcánico, con su escasa y baja vegetación color amarillento. Contraste de colores, pero el mismo aroma a salitre.



Dejamos atrás las salinas moteadas de blanco por las garzas y rodeadas de grandes extensiones de palmito y emprendemos camino de Murcia, en busca del Mar Menor.


Campos cubiertos por invernaderos, huertas ocultas bajo mantos blancos que bien parecen grandes naves industriales, sumergidos entre montañas recortadas para su recogimiento.


De cabo a cabo y de faro a faro. Al de Palos, desde Gata.


El sol es abrasador, las playas se abarrotan de bañistas ansiosos de refrescar el fin de semana.
El pequeño puerto de Palos está saturado de turistas, los hay por decenas, que además del sol y playa buscan los fondos marinos de esta reserva natural, enfundados en sus neoprenos.



No me cuesta conectar, la gente se queda mirando la moto con curiosidad y se encuentran con mi sonrisa, les hablo de Walkiria, de 20Mares. Primero sorpresa, después dudas que les intento responder a la vez que trasmitir esa pasión tan grande que siento. He llegado a pensar que algunos me acaban entendiendo, me dan un fuerte abrazo de ánimo y se marchan murmurando.


Otros observan desde la ventana, ven que alguien mete una moto en el paseo, con descaro.
Bajo trípode, cámara, banderas… mira por aquí, por allá.

Y finalmente, se deciden a acercarse. Puestos al día me ofrecen su casa.

Si os paráis a pensar… que gesto más grande. Creo que llegan a entender esta forma de vida cuando, de forma tan sincera, te ofrecen su casa.

Pepe, malagueño, emigrante alemán y turista en La Manga, nos explica en la grabación (perdonar el ruido del aire, no había cambiado la opción de la cámara –corta viento-) que el agua del mar Menor siempre está muy caliente y por su gran cantidad de yodo es muy beneficioso para la salud.


Albufera de agua salada que se abre al Mediterráneo por un paso estrecho entre La Manga y San Pedro del Pinatar. La Manga, 22 km de arena edificada que abrigan al Mar Menor y convierten en lugar deseado.

Horas de carretera a lomos de Walkiria, a veces me doy cuenta de que estoy un poco cansada, de que he dormido poco y me gustaría llegar pronto. Luego miro a mi alrededor, de las blancas estructuras invernadero pasamos a los campos de naranjos valencianos. Cambio de colores y olores.

Puesta de sol sobre tierras levantinas .

Llegada a Barcelona a media noche.