DESPLEGABLES

.Fotografías

28/7/17

#BenelliOnTour 2017


No se que día fue cuando Raul me llamó,  necesitaban una piloto. Necesitaban una piloto capaz de probar en las peores  condiciones la nueva Benelli TRK 502.

Un nuevo modelo de la conocida marca Benelli. Marca adquirida recientemente por la industria china, pero que mantiene cualidades y esencia totalmente italianas.


Yo no se que hago,  no se decir NO a a nada, y menos cuando esto tiene que ver con pilotar una moto,  mas aún si las cosas no van a ser fáciles.

Seríamos cinco TRK, 6 pilotos y una furgoneta de apoyo rodando desde Logroño hasta Marruecos.



El objetivo... probar las motos y grabar para el programa Motosx1000. Sería la presentación y puesta en escena de una motocicleta con aspecto trail, pero que sus llantas de aleación de 17 la hacen más aparente para carretera que para off-road.

La forma... exponer sin contemplaciones la nueva máquina a la dureza de las largas distancias por todo tipo de terreno, con cambios climáticos radicales y adversos, en el menor tiempo posible.

Había conocido a Raul en uno de sus pasos por Asturias por razones laborales. Conocía al equipo de grabación de Motosx1000 de otras colaboraciones, al resto de la gente, Jose, Pedro, Ferram y Xavi, les conocería en Logroño, desde donde partiría la expedición.

Días antes de partir Jose María Peña, el loco organizador de la ruta, nos pasó lo que sería el itinerario de #BenelliOnTour2017.  Y digo loco porque pienso que todos los dakarianos lo están; Ya me gustaría esa locura para mi, y eso que no creo que yo me quede muy atrás en ninguna carrera buscando límites (risas)

El itinerario me pareció una locura, a mi, la reina de las cosas difíciles, me pareció una barbaridad de km por las horas que se requerían y por las condiciones del tráfico en esas carreteras.
Conozco bastante bien Marruecos, y  la ruta prevista no era precisamente la que mejores condiciones ofrecía. Mucho tráfico pesado, carreteras secundarias sin señalizar y con pavimento en regular estado debido a las lluvias, mucha población, obras... Ingredientes más que suficientes para hacer del On Tour una expedición muy interesante.
Logroño-Erg Cheví y vuelta hasta Málaga... 4 días!! Una LOCURA con mayúsculas; no imposible para el equipo adecuado, y nosotros, me dí cuenta más tarde, eramos ese equipo capaz de todo.


Nos reunimos en Logroño. Presentaciones, ultima revisión y asignación de las máquinas.
Cada uno de nosotros vivimos la moto de una forma diferente y cada uno la pilotaría a su manera pero en el mismo terreno y bajo las mismas condiciones; sin duda la mejor manera de recavar información y sacar conclusiones sobre el rendimiento y capacidad de la TRK502.


Como buen dakariano Jose María nos metió en vereda desde el primer momento. A las 5 en pié y  las 6 rodando.  Es en ese momento en el que suena el despertador cuando te das cuenta de que los vinos y tapas de la noche anterior, por la calle Laurel, tal vez se alargaron en exceso... (risas)

Amenazaba lluvia y sin tardar calló todo lo que no había llovido en los meses anteriores.

Primera prueba, rodar de noche con lluvia. Así comenzaban los algo más de 1000 km donde solo tocamos autopista en las inmediaciones de Madrid para llegar a Algeciras a media tarde. Ferry a Ceuta, cenar y a la cama.






Si las motos aguantaban el tirón, los pilotos tendrían que responder también.
Alguno intentó hacer alguna sugerencia, pero LocoChema (Jose María Peña) no tenía intención de dar el brazo a torcer. Por suerte esta disciplina militar que me corre por las venas, cuando el ambiente se pone exigente, me mantuvo firme desde el primer día.
A la mañana siguiente fui la primera en llegar a la puerta del garaje donde teníamos las motos, y para cuando se presentaron todos ya había desayunado, recargado la mochila de hidratación y demás menesteres... (risas)

No puedo dejar de reír recordando las caras de todos ellos en el segundo día de madrugón, y era el segundo, como estaríamos el 4?...

Tocaba pasar la frontera. No me gusta mucho la entrada por Ceuta, de hecho procuro pasar por Tanger Med siempre que puedo, las colas suelen ser interminables y los oportunistas muy agobiantes. Como era muy temprano el papeleo se hizo rápido y no tardamos en rodar por Marruecos.

Nos quedaban por delante más de 400 km, muchos de ellos por una de las más transitadas y peligrosas carreteras del norte marroquí.
Por suerte, en este caso, el Ramadán despejó la ruta de la mayor parte de tráfico pesado y no tan pesado y pudimos avanzar rápidamente.



 

A media mañana serpenteábamos los pequeños puertos y una tras otra las Benelli cruzaban los pueblos desiertos de sus gentes, que esperaban recogidas en sus casas la llegada de la tarde, para abarrotar los pequeños comercios y las terrazas de los cafés hasta ese momento cerrados por la festividad musulmana.

No hicimos muchas paradas, más que para grabar, alguna foto y un rápido pic nic a base de buen embutido y queso riojano.


Las motos respondían, se dejan llevar con tanta facilidad que ya me había hecho a ella por completo y en alguna curva, hasta me tentó para que me descolgase un poco. Las dos hicimos un buen partido y los 10 un buen equipo.

 



Llegamos muy pronto a Jenifra, tanto que LocoChema quería continuar unos km más. Esta vez el desacato fue unánime y los que no quedaron en la piscina nos fuimos a pasear por la pequeña ciudad.

Se veía a toda la gente afanada preparando todo para la cena. Sólo quedaba una hora para la caída del sol.


Menos madrugón en el tercer día de ruta, pero no con menos ojeras y estirones delante del te del desayuno (risas)
Otra vez me pudo la puntualidad y les esperé pacientemente a todos en la recepción con la maleta cerrada dispuesta a subirme a la moto sin desayunar si fuese necesario.


Fue sin duda el mejor día de ruta. Salimos con la firme intención de cruzar el Atlas y disfrutar del fresco y verde de las montañas antes de entrar en la zona desértica del  Kaar Es Soukpara para llegar a Erg Chebbi, a la Gran Duna.

Por fin pasa algo, un pinchazo. Ya se está convirtiendo en una costumbre que cuando Josep yo coincidimos en una grabación su moto pinche. Pero esta vez no me tocó repararlo, estos dakarianos valen para todo, es lo que tienen (risas)


Las lluvias habían causado serios daños en la carretera y era el momento de poner a prueba las TRK 502.


Después de varios vadeos  me tocó probar las defensas de la moto. Alguien tenía que hacerlo, y Xavi y Cristalito (yo) nos fuimos al suelo.





No por suerte, si no porque las defensas son robustas y están perfectamente diseñadas, no hubo consecuencia ni para nosotros ni para nuestras motos.
Las cosas se pusieron más difíciles aún hasta el punto de tener que empujar la furgoneta para poder pasar en un tramo de obras empinado donde el pavimento estaba totalmente destrozado y lo estaban rellenando con  piedra.


Tras cruzar el Atlas la temperatura fue ascendiendo y nosotros quitando capas y abriendo ventilaciones a los trajes de cordura.
Las gargantas del Todra fueron, como el Negrón es para Asturias y León, el paso que marcaría la diferencia del verde del Atlas al árido terreno desértico.

Los más de 500 km se hicieron entretenidos y por más que alguno de nosotros le dio vueltas a las motos en busca de algún fallo, grillo, pérdida o rotura, no lo encontró.



Hasta nos dio tiempo a divertirnos... como niños.


No es el lugar que más frecuento de Marruecos, de hecho si puedo lo evito, demasiado turístico para mi gusto. Pero reconozco que cuando te plantas delante de las dunas del Erg Chebbi solo dan ganas de un cosa... abrir gas y perderte en la arena.
Yo fui sensata y ni lo intenté, con ruedas de carretera y el peso que tiene la TRK no habría avanzado ni 10 metros. Pero los hubo que empujaron, sudaron, cayeron, se revolcaron, patearon, escarbaron... con éxito, las motos entraron en la arena (risas)









Alí el Cojo nos preparó una cena espectacular, lo que el equipo Benelli se merecía. Después empezaron a aparecer petacas y la cosa se fue animando. Puedo asegurar que, por no decepcionar, no hablamos de otra cosa que no fuese motos y rallys.


Creo recordar que solo dormí una hora ese día. Pero volvía a ser la primera en la pista de salida. Alguno ya perdonó hasta el desayuno por unos minutos mas en la cama.

Las conclusiones sobre las motos ya estaban más que claras a una jornada del final del #BenelliOnTour. Eran perfectas en su cilindrada y categoría.
LocoChema las volvió a revisar rápidamente antes de salir, y casi con decepción esgrimió -No les hace falta nada, están perfectas.

Y a la carretera sin rechistar, había que llegar a Melilla y pasar la frontera. Si el paso por Ceuta es cansino, en Melilla se llevan la palma, es mucho peor.

 

Volver nunca se me dio demasiado bien, y los km se me hicieron eternos, tal vez con el deseo de no llegar nunca al destino, seguir siempre de viaje, seguir siempre sin un rumbo fijo.

El cansancio ya se dejaba notar en todos nosotros. En los tramos pesados alguno no podía estarse quieto sobre la moto, estos endureros parece que tienen pulgas en el asiento (risas). Estirar las piernas, ponerlas sobre las defensas, ponerse de pie, sentarse en el asiento trasero, poner los pies en las estriberas traseras... y yo mas quieta que una estatua, mi trasero debe de ser insensible (risas). A Pedro, que iba siempre el último, le parecía imposible que no me moviese, y a veces se ponía a mi lado para preguntarme si estaba bien (risas)

Hacía mucho calor. Una gran tormenta nos hizo desistir de cruzar el Parque Nacional del Jbel Tazzeka, que era el tramo más atractivo de ese día y viendo como la íbamos evitando, por una carretera algo más aburrida, llegamos a Melilla.

Todo había llegado a su fin, o casi, pero nuestra expresión ya no era la misma, al menos para LocoChema, PeteStone y Cristalito, que me parece que somos los que mas añoramos perdernos por aquellas tierras.


De las Menelli TK 502 resumo en una palabra... maquinón. No hace falta decir mas, échale un vistazo a los vídeos, merece la pena.
Para la gente que empieza, para los que no quieren mucha cilindrada o no la necesitan, para los que les cuesta llegar al suelo, para los mas urbanitas...  y por que no? para los que no quieren gastarse mucho.

Del grupo... para volver. Si no hay que dormir, no se duerme, comer... sobre valorado totalmente y hacer un pis? ya se verá.


                                 #BenelliOnTour2017    Fin.

















































26/7/17

17 Puertos de montaña por una promesa...


El pasado sábado, con la subida a Los Lagos de Covadonga, dábamos por cumplida una promesa.


Una promesa que yo me hice en julio de 2015 y a la que se sumó Juan Fernández Llames.

El 24 de junio de 2015 un zorro se cruzó en mi camino y el miedo a atropellarlo me llevó a estrellarme en moto contra un talud de piedra.

El zorro está claro que salió ileso, pero yo no tuve la misma suerte. Traumatismo craneoencefálico y rotura de la séptima vertebra dorsal.

Estuve tres meses encorsetada en hierro sin poder coger la moto. Mi única preocupación durante este tiempo era si podría volver a pilotar tal y como lo hice hasta ese momento. La moto es para mi mucho más de lo que nadie puede imaginar y la idea de no poder volver a viajar en ella me aterraba.

Pensé una y mil veces que había muchas soluciones en el peor de los casos, pero aún así, las dudas estaban presentes y por si no quedaba claro que quería volver a la actividad me hice una promesa... Subir los puertos de montaña de salida de Asturias.





Busqué rápidamente un mapa y comencé a marcar, de este a oeste... Puerto del Pontón, Tarna, San Isidro, Vegarada, Piedrafita, Pajares, Cubilla, Ventana, La Mesa, Somiedo, Leitariegos, Cerredo,  Acebo y sumé los puertos más emblemáticos para los moteros... Casielles, Fitu, Anglirú y Lagos de Covadonga. Después le puse nombre al propósito #17Puertosporunapromesa.

Ya lo tenía todo, solo tenía que deshacerme de los hierros que me envolvían.

La casualidad quiso que me encontrase con Juan Fernández Llames y comenzásemos a hablar de carreras.

Juan es un persona muy especial. Los que lo conocemos coincidimos en ponerle como ejemplo de superación y valentía. Una hidrocefalia le da guerra desde hace muchos años, dejándolo ciego cuando sólo tenía 16.


No quiero pensar lo que pudo sentir, pero si se lo que hizo desde el primer momento, luchar.

Aquel día, en aquella terraza tomando un café, Juan hizo como suelo hacer yo casi siempre cuando algo me gusta, decir SI sin pensarlo dos veces. Y se apuntó a correr conmigo los puertos como si se tratase también de su promesa.

Llegó el día de liberarme del corsé y nos pusimos a hacer planes. Hacer coincidir los descansos de Juan padre, mis descansos y los días libres de clases de Juanin era complicado. Dejamos pasar el invierno del 2015 y en la primavera del 16 nos lanzamos a la primera subida.

Pensamos que El Fitu, que está en nuestra querida Comarca de la Sidra, sería un buen comienzo.


Procuramos madrugar siempre para no encontrarnos con demasiado tráfico, y poco a poco nos fuimos haciendo a la cuerda, a la subida, al codo con codo y a cogernos de las manos detrás de mi espalda cuando venían coches.  Juan fue perdiendo el miedo y confiando cada día más.



No seguimos ningún orden, Juan padre se encargó de planificar las subidas y Loli, la madre de Juanin, se encargó en cada una de ellas del avituallamiento.

Empleamos un año para cumplir con nuestra promesa.

En alguno de estos 17 puertos Juanin hizo la carrera número 300. Son muchas carreras en la oscuridad, pero él recuerda cada km, cada guía, cada premio... A pesar de su discapacidad ve lo que quiere ver y siente lo que quiere sentir, de una forma muy distinta a todos nosotros, a su manera.



Pasamos mucho frío en La Mesa, o La Farrapona, como se conoce por aquí. Lidiamos contra la aguanieve que nos empapó hasta los huesos para, después, entrar en calor en el albergue de Saliencia con unos buenos tortos.
También se nos helaron las manos y orejas en San Isidro. La nieve reflejaba un sol primaveral, pero la helada brisa hizo que corriésemos con bufandas y guantes.

En El Acebo sufrimos los 32 grados en la vertiente gallega. Esta vez coincidía mejor en la ruta subir desde Galicia hacia Asturias y nos pareció bien como anécdota.




Buscábamos un buen punto de partida donde hacerla primera foto y estirar. Al final la media salía por 10 km por puerto. Excepto en Pajares que nos fue imposible subir desde el pueblo de Pajares, como teníamos pensado, por la densidad del tráfico y carecer la carretera de arcén que hiciese menos peligrosa la carrera. Así decidimos que correríamos desde el alto del puerto a la estación de Brañillín.

Fuimos descubriendo paisajes que ya sabíamos que eran bonitos, pero que las circunstancias los hacían más bellos aún, como la Cubilla, Anglirú, Somiedo... Desde la moto o el coche se ven espectaculares, pero de la mano de Juanín a golpe de zapatilla se ven como lo que son, El Paraíso.




Cuando llegábamos a la cima siempre coincidía por allí algún turista o pastor que animaban a Juanin y le felicitaban por su hazaña. Si, hazaña, porque no puedo, aunque he querido, imaginar lo que puede ser correr cogido a una cuerda, totalmente a oscuras, por una carretera empinada y sintiendo los coches venir, o como en Tarna, los camiones que pasaban muy rápido haciendo sonar el claxon tronador en las curvas.

En algún momento cerré los ojos por un instante intentando ponerme en su lugar, y los volvía a abrir  rápidamente porque me atormentaba la sensación; después le miraba a él y le decía -Juanin, cuantas cosas me estás enseñando...

Y así, fueron pasando los meses y los puertos, hasta el sábado 22 de julio que llegamos al lago Ercina.




Durante la subida Juanin sintió con temor pasar los autobuses muy cerca, yo le cogí fuerte de las manos y le dije: -confía en mi. Continuamos subiendo poco a poco, como el que no quiere agotar el tiempo. Faltaba poco para llegar al Enol, era la última bajada, Juan se paró en seco y me dijo: -Judith, confío en ti...
Bastaron unos puertos para que me lo dijese, pero estoy segura de que su confianza asomó hace muchos kilómetros..Corrimos mejor que nunca. Juan no dejaba de preguntarme si era el último, hasta bromeó con bajarlo corriendo también, parecía que le habían sabido a poco.



Promesa cumplida!! con satisfacción, con orgullo, con muchos planes de futuro y con la gran amistad de una familia que nos puede dar lecciones de mucho, sobre todo de cariño y valentía.