DESPLEGABLES

22/5/16

Me voy de aventura... pero estoy aquí...



Cuando pensamos en viajar, o no lo pensamos pero simplemente lo hacemos, nos sale del alma, o lo llevamos en el corazón, no somos ajenos a los temores que padecen los que nos rodean y que nos aprecian y quieren.


Nosotros disfrutamos del camino, de la ruta, de la gente, de cada uno de los momentos... Y ellos pueden llegar a disfrutar de esa misma atracción por lo nuevo y lo desconocido si somos capaces de trasmitirlo.


Aún son muchos los lugares donde las tecnologías, por suerte, no han llegado; Y generalmente son esos los sitios que nos atraen por la magia que los envuelve.


En la Sahara Crossing TA contamos con el SPOT Gen3, una bonita forma de decir -aquí estoy-, y de dar la oportunidad a todo el que quiera de seguirte en la ruta y de compartir tu aventura a un tiempo.



""...Dijeron que no debíamos continuar a esa hora en la que el sol calentaba tanto, pero convencidos de que continuaríamos a pesar de todo, nos mostraron cual era el paso al otro lado del río que nos resultaría más fácil.

Llenamos nuestros camel-bag y nos despedimos con una sonrisa, un apretón de manos y una palmada en el corazón, como es su costumbre.

Antes de seguir quisimos que desde casa nuestra familia y amigos supiesen donde estábamos, así que activé el SPOT marcando nuestra localización y enviando el mensaje de "Aquí estamos".

Nunca me había imaginado que algo tan simple fuese tan útil y a la vez bonito; fue el primer viaje en que todos podían seguir nuestros pasos enganchados a la curiosidad de saber cuánto avanzábamos y con la tranquilidad de que si lo necesitábamos, podríamos lanzar la señal de emergencia....""          (Párrafo de la primera parte de la crónica sobre La Sahara Crossing TA, por Judith Obaya)








20/5/16

érase una vez una Mash y una mujer en la SAHARA CROSSING TA...





Los 100 km desde Guelmin habían sido tranquilos, casi todo por carretera cruzando las montañas rocosas de Ouarkziz, frontera natural donde empieza el Sahara,  y adentrándonos ya en las pistas.


Nos levantamos temprano; Yo no había dormido mucho, el fuerte viento había soltado dos picas de la tienda y la lona hacía mucho ruido. Y al dar la vuelta dentro de la tienda tropiezas con un casco, tiras las botas, cae la linterna encima de la cabeza, suena el bote de los batidos que también se cae del montón de ropa... Y dicen que no hay nadie en el desierto, pero acaba de pasar un coche a escasos metros.


La tormenta pasó muy cerca, los rayos hacían que la inmensidad que nos rodeaba se iluminase por completo. Por suerte no cayó mucha agua, aunque habíamos sido cautos y nos habíamos instalado en una zona alta para no ser arrastrados en caso fuertes lluvias.


Preparamos los batidos para el desayuno tal y como Susi, de Herbalife, nos había dicho. Era el primero y quedaban algunos más antes de volver a comer algo sólido que no fueran barritas. Estaba muy bueno.

Recogimos la tienda, colocamos todo bien en las motos y revisamos que las maletas estuvieran bien cinchadas para que no sufrieran con las vibraciones y los saltos. Nos esperaban 400 km hasta el próximo pueblo. No sabíamos si yo podría hacer tantos km de off en un día.

Me temblaban las piernas, la cosa se ponía seria, había llegado hasta allí y ahora me surgían las dudas. No sentía miedo a la arena o las piedras, a caerme en las roderas o a pasar calor y sed... sentía miedo a no ser lo suficientemente fuerte para terminar.

Los primeros kilómetros fueron muy duros, donde había un banco de arena veía una duna, donde había una piedra veía una montaña. Rodaba muy despacio. No quería que la Mash, cedida por Mash Heros66,  sufriera ningún daño y me venían a la cabeza los recuerdos de mi accidente el pasado verano.



Nos paramos unos minutos a descansar, Jose me miró y me dijo: -Así no podremos hacerlo. Estás segura de que quieres seguir?;  Le miré fijamente y le contesté: -Nunca permitiré que nadie me diga lo que soy capaz de hacer; Me subí a la moto y todas mis dudas y miedos desaparecieron. La Mash devoraba los km como si las dos conociéramos aquellas tierras desde hacía mucho tiempo.

Cuando llegamos al río Afra ya era mediodía, hacía mucho calor y el cansancio ya comenzaba a notarse.


Antes de cruzar el río está el  pozo Hassi Afra con un bebedero para los camellos y un refugio para los pastores. Ya habíamos pasado por allí en enero cuando chequeabamos las pistas para Le Petit Dakar, y no había nadie en aquel momento, pero este día estaba muy concurrido.

En este mismo lugar, en 1973 se produjo el primer ataque del Polisario a las tropas españolas.

Nos recibieron con sorpresa, dos motos, solas, sin más vehículos, en aquel lugar... Y no tardaron en invitarnos a pasar al refugio.

El más anciano de todos vio que estaba muy fatigada y me ofreció un trozo de cebolla para que lo pusiera delante de la nariz y respirase con fuerza. Después otro trozo para que lo comiese. Me tiro un baso de agua por encima de la cabeza. Me dio un trozo de sandía...



Pronto me repuse.

No hablaban nada de francés o inglés, nos entendíamos por gestos. Uno de ellos llamó por teléfono a un hermano que hablaba francés y se lo pasó a Jose, era para darnos la bienvenida en su nombre y para ofrecernos su ayuda en todo lo que fuese necesario.

Nos invitaron a comer. Había arroz con zanahoria y cordero. En un plato nosotros y el más anciano. En otro plato todos los demás. Comimos como ellos sin tener la misma destreza para coger pequeñas porciones, darles unas vueltas en la mano para formar unas bolitas y comerla, íbamos poco a poco cogiendo con los dedos. El anciano me separaba la carne del hueso y me lo daba.
Nuestro plato, para tres, tenía mucho más que el otro, para cinco y me sentía mal por ello, pero se que ellos dan con el corazón y negarnos a comer sería hacerles un feo.

Después del té insistieron en dejarnos sus sandalias y llevarnos a ver los camellos de los que se sentían tan orgullosos como nosotros de estar allí con nuestras motos.




Dijeron que no debíamos continuar a esa hora en la que el sol calentaba tanto, pero convencidos de que continuaríamos a pesar de todo, nos mostraron cual era el paso al otro lado del río que nos resultaría más fácil.

Llenamos nuestros camel-bag y nos despedimos con una sonrisa, un apretón de manos y una palmada en el corazón, como es su costumbre.

Antes de seguir quisimos que desde casa nuestra familia y amigos supiesen donde estábamos, así que activé el SPOT marcando nuestra localización y enviando el mensaje de "Aquí estamos".
Nunca me había imaginado que algo tan simple fuese tan útil y a la vez bonito; fue el primer viaje en que todos podían seguir nuestros pasos enganchados a la curiosidad de saber cuanto avanzábamos y con la tranquilidad de que si lo necesitábamos, podríamos lanzar la señal de emergencia.

Remamos con las piernas para cruzar el río y el paisaje cambió nuevamente a piedra y más piedra. Yo ya me desenvolvía con facilidad y avanzábamos mucho más deprisa.



Pronto llegaríamos al peor momento, para mi, de la Sahara Crossing TA, el Ouez An Nakhla. Unos 400 metros de arena muy blanda en una hondonada donde alcanzamos los 40 grados. Remando con las piernas arrastramos todo el peso de moto y equipaje, fue agotador.

Cuando salí del cauce a penas respiraba. Me quité rápidamente la chaqueta, y me tire debajo de una acacia sin pensar en bichos o pinchos, estaba agotada. Me acordé del efecto inmediato de la cebolla y a falta de ésta nos tomamos una pastilla de glucosa de las que Susi (Maria Jesus Arguelles) también nos había recomendado y facilitado.





Estábamos en otro pozo de agua, el An Nakhla,  y pronto llegó un pastor en su Land Rover a por agua. Me olvidé del mal rato que acababa de pasar y le pregunté si podía ayudarle. 
No tardaron en llegar otros dos, uno de ellos montado en un burro. 
Comenzamos a gesticular y sin darnos cuenta me encontré subida en el burro y el pastor con mi casco puesto. 



Había que seguir, aún quedaba mucho para final de etapa y el sol no tardaría en caer.


Mas arena, más piedra y la Mash y yo mejorando km a km. Nos estábamos entendiendo muy bien y aunque el peso de todo lo que llevaba se notaba muco, se percibía su agilidad y ligereza. Jose lo tenía bastante peor con Walkiria, demasiado peso en las maletas y fuera de ellas. 


Una trialera y un lago seco para finalizar la jornada.

La trialera me trajo de cabeza, y nunca mejor dicho, fue ahí donde tuvo lugar una de mis caídas.Subir habría sido más fácil, pero bajar impresionaba un poco. Lástima que fue el primer día, hoy la pasaría sin ningún problema y disfrutando mucho más.



La legada al lago seco fue espectacular. El sol ya se estaba poniendo y la escena era de película.
En este lago seco no hay sumideros y hondonadas así que nos dejó desquitarnos un poco y lo cruzamos tan rápido como quisimos,




Fuera del lago decidimos no continuar de noche y acampamos al abrigo de unas rocas para protegernos del fuerte viento que azotaba, no quería volver a quedarme sin dormir.


Había sido una jornada completa, la convivencia con los pastores me había llenado, lástima que cada km al sur nos alejaba de estas gentes tan hospitalarias para recibirnos la soledad más absoluta.

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3/5/16

CAMINO DE LA AVENTURA... 2

ESTAMOS A LAS PUERTAS DEL DESIERTO... LA WIFFI VA COMO VA... SENTIMOS NO PODER COMPARTIR MÁS CON VOSOTROS... OS DEJAMOS A LA ESPERA DURANTE UNOS DÍAS...

Pera: """ esta noche velamos armas. Pero antes tendremos que descargar las motos del remolque y preparar lo que vamos a llevar encima de ellas; básicamente acomodar el agua, gasolina y los pocos repuestos y herramientas que llevaremos.

La suerte está echada, nos vamos!"""

No somos escritores, ni lo pretendemos, somos aprendices de aventureros, porque nos queda mucho para parecernos a Cristóbal Colón, entre otros de tamaña magnitud.

Ser aventurero tiene un  por que… aunque no sabría explicarlo y muchos de vosotros no sabríais entenderlo.

Según nos vamos acercando a la salida, va subiendo la temperatura, y haciéndose más árido el paisaje. Tal vez ahora si se vuelvan nervios las mariposillas; no sé si acoplar un sombrero mejicano al casco que me de sombra todo el camino.

Hacemos chistes, bien para pasar los km en coche que se nos hacen eternos, o bien para disimular que esta empresa incierta no es fácil ni se acerca a serlo.
  
Le acabo de preguntar a Pera: que te pasa por la cabeza sabiendo que tienes que cargar conmigo todo el camino?, y que no soy precisamente una experta en off?.  A lo que responde… -en ese aspecto estoy tranquilo… esa posible carencia la suples con creces con voluntad y decisión. 

No tengo abuela, pero tengo socio que me sube al pedestal... (risas)

Ahora si me entra la risa floja…. Van a ser nervios que no mariposillas

Si es verdad que la mala leche cuando me suba a la moto me hará sentir mejor.


Todo esto lo estamos escribiendo como el que escribe sus últimas palabras. Solo serán 10-12 días. Pero serán...

Nos escribimos a la vuelta!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

CAMINO DE LA AVENTURA... 1




Se está haciendo tarde camino de Agadir. Nuestra intención es llegar allí para dormir, pero aún quedan 198 km y son las 22:20 h.

Con el remolque no se puede ir más deprisa, y los peajes de las autopistas están a rebosar teniendo que esperar mucho tiempo en cada uno de ellos.
Por la nacional sería aún peor, hay decenas de camiones.

Si llegamos a Agadir será tarde, y aún hay que buscar un sitio económico donde dormir.

Con todo esto… las posibilidades de poder poner la web al día y teneros al corriente, de una forma tranquila, serán muy pocas. Mejor voy escribiendo en el coche y adelantando cosas.

Con las gafas, que ya necesito para leer y escribir, pillaré un cogorzón (mareo) del 15, pero lo importante es lo importante… (risas).


Aproveché hasta el último día de trabajo para comenzar esta aventura; No me gusta conducir si no he dormido, pero este año tenemos previstos muchos viajes y hay que programar bien los días de los que dispongo.

Salí de Asturias el viernes a las 11 de la mañana para ir a comer a Palencia con mi hermano Chupy, Nati y Pili. Chupy nunca me falta en las salidas importantes, como esta, y contar con su apoyo y ese abrazo de última hora me hace sentir más fuerte -si pudiste con la Bonet puedes con todo…-, me dice siempre.


Seguí camino hacia Madrid sabiendo que no contaba con GPS, lo había dejado en Granada con muchas otras cosas en marzo, y tenía que cruzar la ciudad a base de orientación y mucha suerte.

Me dijo un amigo en Palencia: -coge la M-42 y después la A-2, te dejará muy cerca- Así lo hice, y cuando vi que ya había cruzado la ciudad, paré en una gasolinera y miré en el teléfono; Conté los cruces y rotondas que me quedaban y no tardé en llegar al albergue. Tampoco fue tan difícil y así o con menos, nos arreglábamos todos antes.

Muy cansada y con ganas de dormir esperé a Jose que llegaba con el 4x4 y Walkiria en el remolque, desde Granada. Descargamos las motos, cenamos algo ligero y por fin a dormir…




Mash Heros66  depositaron su confianza en nosotros y me cedieron la Mash 400 adventure, que a pesar de no contar con el apoyo del público motero en general estoy segura de que dará la talla y nos llevaremos estupendamente.




Un café, unas fotos y una despedida rápida; lo importante está por venir.


Lo que no me esperaba es encontrarme allí con un grande de las ondas radiofónicas, Mig Sam.
En el 2013 me había hecho una entrevista desde México para “Puebla en dos ruedas”, y gracias a esa entrevista se pusieron en contacto mi amigo Vives, también mejicano y él, naciendo una gran amistad y colaboración que continúa a día de hoy. Besos Mig!!



Cargamos nuevamente las motos en el remolque y pusimos rumbo a Algeciras. Todo comenzaba, o mejor, ya había comenzado hacía meses, pero en ese momento noté las mariposas en el estómago.

Nervios? no, ni parecido. Siento excitación porque me gustan este tipo de aventuras.

Me sobra conocer mis limitaciones, en off road no tengo la misma seguridad que en carretera, pero sé que poco a poco iré haciendo camino, se trata de ponerse a ello y no sentir miedo, solo ganas de hacerlo, y de esas tengo para regalar.

Nunca he dejado nada a medias y sacaré fuerzas de donde sea para terminar esta travesía.

Llegamos a Algeciras sobre la 1 de la noche. La intención era sacar ordenador y cámaras y escribir algo para todos vosotros, pero la cafetería ya estaba cerrada y no me parecía muy oportuno sentarme en la recepción obligando al dueño, un señor mayor, a quedarse esperando por mí.

Para entrar con la Mahs a Marruecos necesitamos una autorización de su propietario. Autorización que se quedó en Madrid, ya sabéis, si no se olvida algo no es un viaje completo; Y, seguro, faltarán más cosas.

Teníamos la copia de la autorización por mail, así que esperábamos que en la recepción, por la mañana, pudieran imprimirla. Esto no pudo ser ya que la única persona que manipula habitualmente el ordenador no llegaría hasta medio día.

Pensé en los compañeros, fuimos al cuartel más próximo, y como siempre hace la Policía Local, solucionaron el problema para llegar a tiempo a embarcar. Gracias compañeros!!





Por primera vez en este último año la naviera Trans Mediterranea cumplió sin problemas, salió a la hora con destino a donde habíamos sacado el billete y no se paró en medio de altamar por avería en los motores. Y fue tan rápido que casi no me da tiempo a coser en las chaquetas los parches que algunos patrocinadores nos habían facilitado.

Ya en Tánger Med probamos la baliza satélite, Spot y comimos algo rápido en una gasolinera para poner rumbo al sur.